La instalación de un vallado divisorio para separar a los políticos de los vecinos transformó la fiesta en un acto de castas que indignó a toda la comunidad. Lo que debió ser una celebración de la cultura se convirtió en el símbolo de la distancia física y emocional de una dirigencia que parece haber olvidado su rol de servidor público.
Mientras el pueblo observaba desde afuera y detrás de las rejas, los funcionarios que prometieron austeridad se refugiaron en un sector blindado para disfrutar de privilegios exclusivos. En las imágenes difundidas por Radio Plus, se observa a Bartolo Abdala y referentes de La Libertad Avanza en un brindis privado, evidenciando un doble discurso que golpea de lleno en una provincia donde el sueldo no alcanza y la bronca crece.
Esta imagen de los políticos «del otro lado de la reja» deja en evidencia una brecha insalvable: el pueblo pone el cuerpo y paga su entrada mientras la dirigencia celebra en una burbuja de comodidad. La realidad del Valle del Conlara es crítica, pero para quienes ocupan cargos pasajeros, el privilegio parece ser la prioridad por sobre el contacto con la gente que los votó. El contraste en San Luis hoy es total y la burla al esfuerzo del vecino quedó registrada ante los ojos de todos.
