Un reciente informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) y del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) ha revelado el drástico impacto del ajuste fiscal sobre el sector pasivo. Según los datos analizados a inicios de este 2026, la fórmula de movilidad impuesta por el gobierno de Javier Milei ha consolidado una pérdida del 27% en el poder de compra de las jubilaciones en comparación con el esquema anterior.
El bono de $70.000: El gran perdedor de la inflación
El punto más crítico del informe señala la licuación del refuerzo de ingresos. El bono extraordinario, que se mantiene congelado en $70.000 desde marzo de 2024, ha perdido más de la mitad de su capacidad de compra.
De haber seguido el ritmo de la inflación o la movilidad del haber básico, este bono debería situarse hoy por encima de los $175.000. Al permanecer estático, su peso real dentro del ingreso total del jubilado se ha desplomado, afectando principalmente a quienes perciben la mínima.
Los puntos clave del ajuste:
- Efecto Empalme: La transición entre fórmulas en 2024 dejó un bache inflacionario que nunca fue compensado, fijando un «piso» de haberes mucho más bajo.
- Ajuste por IPC: Aunque los haberes ahora se actualizan mensualmente por inflación (Índice de Precios al Consumidor), expertos advierten que este mecanismo solo «empata» la suba de precios, pero no permite recuperar el terreno perdido durante el primer año de gestión libertaria.
- Ahorro Fiscal: El sistema previsional ha sido el principal motor del superávit fiscal, explicando casi el 30% del recorte total del gasto público nacional.
Proyecciones para 2026
Para este mes de enero, la jubilación mínima se ha fijado en $349.299,31, que, sumado al bono congelado, alcanza un total de $419.299,31. Organizaciones de jubilados han convocado a nuevas movilizaciones frente al Congreso, denunciando que la canasta básica del adulto mayor ya duplica el ingreso mínimo legal.
