Una perra en celo abandonada a su suerte expuso la ausencia total de políticas de bienestar animal. La comunidad apunta contra la Intendencia por la falta de castraciones y el desprecio hacia la salud pública y el sufrimiento animal.
La localidad de Fraga atraviesa una situación crítica que ha despertado la indignación de los vecinos. En las últimas horas, la imagen de una perra en celo, desprotegida y sufriendo agresiones constantes por parte de otros animales en plena calle, se convirtió en el símbolo del abandono estatal que vive el pueblo.
Según las denuncias recibidas, el animal no solo padece las inclemencias del clima y las altas temperaturas, sino que se encuentra expuesto a situaciones de violencia propias de la falta de control callejero. Para los vecinos, no se trata de un caso aislado, sino de la consecuencia directa de una gestión municipal que ha decidido mirar hacia otro lado.
«Es desesperante ver cómo el animal sufre y saber que desde el municipio no hay una sola respuesta. No hay compromiso ni sensibilidad», reclamaron residentes que intentan, con sus propios medios, paliar una situación que debería ser responsabilidad del Estado.
El reclamo de la comunidad es contundente: la falta de programas de castración masiva, gratuita y sistemática ha generado una sobrepoblación que hoy se vuelve incontrolable. La inacción de la intendencia no solo es vista como una falta de compromiso con el bienestar animal, sino también como un riesgo para la salud pública de todos los habitantes de Fraga.
La comunidad de Fraga exige que la municipalidad deje de ser un espectador pasivo del maltrato animal.
«La forma en que una gestión trata a sus animales habla mucho de la clase de personas que nos gobiernan», sentenció una vecina, reflejando el sentimiento de un pueblo que ya no tolera la desidia ni el maltrato por omisión.
