Mientras el salario no alcanza para cubrir la canasta básica, la deuda de los ciudadanos crece y se recortan programas de asistencia social directa, la gestión del gobernador Poggi desembolsa una cifra millonaria para traer al reconocido conductor y a Telefe, desatando una ola de críticas por la falta de prioridad en los ingresos dignos y la ayuda a los más vulnerables.
El Costo de un Famoso Frente a la Pobreza
La reciente noticia sobre la contratación del conductor de televisión Marley y su equipo de Telefe por parte del Gobierno de San Luis ha generado una fuerte controversia en la provincia. La presunta inversión, calificada por fuentes cercanas como una cifra «multimillonaria» y una «barbaridad», se produce en un contexto de grave estrechez económica que afecta a la mayoría de la población.
El gasto fastuoso es señalado como una contradicción flagrante por diversos sectores de la sociedad, que ven cómo la provincia atraviesa un momento delicado, marcado por:
- Cierres de fábricas y despidos.
- Comercios que luchan por vender ante la caída del consumo.
- Salarios que pierden poder adquisitivo y empujan a las familias a un nivel de endeudamiento creciente.
- Reducción en la asistencia social dirigida a los sectores más vulnerables.
La crítica central apunta a la falta de impacto real que este tipo de contrataciones tiene en la economía local y la pasividad del Gobierno frente a la crisis salarial y social. «Lo que falta es demanda y plata en el bolsillo de la gente, no la presencia de Marley», sentenció un analista económico local que prefirió mantener su anonimato. La contratación, argumentan los críticos, no genera la reactivación productiva y el movimiento de dinero que San Luis necesita desesperadamente.
El gobernador Claudio Poggi ha sido recordado por esta táctica en gestiones anteriores, donde también se invirtió fuertemente en eventos de gran calibre, como los «fastuosos Carnavales» o la presencia de otras figuras mediáticas como Susana Giménez y Mirtha Legrand. Para los detractores, esta es una vieja fórmula política que prioriza el marketing por encima de la gestión de la crisis.
«Esta contratación no era necesaria. Los fondos debieron destinarse a un aumento salarial que sea por lo menos digno para nuestros empleados públicos y, urgentemente, a reforzar la ayuda social directa. Apostar a una figura de televisión es, en este momento, un insulto a la inteligencia y a la situación de quienes no llegan a fin de mes.»
La comunidad ahora espera que el Gobierno provincial brinde detalles claros sobre el costo exacto de esta operación y justifique cómo un gasto de esta magnitud se alinea con las prioridades de una provincia que enfrenta serios desafíos de pobreza y desempleo.
