• Dom. Feb 1st, 2026

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¡De Oro Puro! El Discurso de la Austeridad se Derrite en la Legislatura Provincial

Mientras la provincia decreta un mísero aumento salarial del 5% a los empleados públicos—una auténtica burla a la inflación—, la Cámara de Diputados decidió cerrar el año con un lujoso broche de oro (literalmente). Se destinaron más de $100 millones de pesos para comprar medallas de oro, destinadas a homenajear a los legisladores salientes. La política del ajuste, parece, tiene sus excepciones doradas.

Es un credo que se repite en cada rincón oficialista: la «austeridad» como bandera y explicación fundamental para contener el gasto. En este contexto de supuesta crisis y ajuste, los empleados públicos recibieron un reciente aumento salarial del 5%, un porcentaje que no cubre ni una fracción de la inflación acumulada, consolidando la caída del poder adquisitivo.

Sin embargo, la última sesión ordinaria de la Cámara de Diputados, presidida por Alberto Leyes, demostró que esta máxima solo aplica a los ciudadanos, no a la casta legislativa.

Con una sorprendente falta de pudor, se avaló un gasto que supera los $100 millones de pesos con un solo objetivo: encargar medallas de oro macizo para despedir a los diputados que dejan su banca.

Mientras se exige a miles de familias que se ajusten a un incremento del 5%, el costo estimado de cada medalla oscilaría entre los $2,5 y $5 millones de pesos. En otras palabras, se gastó en un simple recuerdo para un puñado de funcionarios lo que costaría mantener durante casi 300 años el valor del 5% de aumento que recibieron algunos empleados.

La decisión de la Legislatura provincial es un bofetazo al sentido común y una burla abierta al ciudadano que escucha, día tras día, las justificaciones del porqué no se pueden subir sueldos ni invertir en servicios básicos.

Resulta increíble la rapidez y la facilidad con la que se aprueban gastos millonarios cuando el beneficio es directo para la clase política, contrastando con la parsimonia y el rigor fiscal con el que se examina cada peso destinado a mejorar los ingresos de los trabajadores.

La política del ajuste no solo tiene excepciones, sino que estas brillan con luz propia y cuestan más de 100 millones de pesos. Un gasto de oro para ilustrar, con una claridad obscena, que la austeridad en la provincia es una regla que solo se aplica de la cintura para abajo.

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