Una noticia conmocionó a Villa Mercedes: de un día para otro, las líneas telefónicas fijas dejaron de funcionar. Sin aviso, sin explicaciones, miles de usuarios quedaron incomunicados. El pánico se apoderó de comerciantes, empresas y entidades que durante décadas se apoyaron en esta tecnología. Rodolfo Juvenal Luque, un histórico comerciante local, fue uno de los afectados y su testimonio es un grito de indignación por esta situación inaceptable.
Un golpe al corazón de la identidad local
Para Luque, la pérdida del servicio no es solo un problema técnico, es un golpe a la identidad de la ciudad. Su café, con más de 40 años de historia, ha perdido el número que lo identificaba. Esto representa un cambio de paradigma y una falta de respeto por la historia y la memoria de la comunidad. La empresa, Movistar, heredera de la antigua Entel, ha dado de baja unilateralmente los números, sin dar soluciones ni alternativas claras. La burocracia y la falta de empatía son evidentes.
La situación ha generado una ola de interrogantes. ¿Por qué la empresa decidió cortar el servicio sin previo aviso? ¿Qué pasará con los cables abandonados que ahora ensucian las calles? ¿Dónde están las autoridades municipales y nacionales para defender a los ciudadanos? La falta de información es total. Mientras otros países han hecho esta transición tecnológica de manera ordenada, en Villa Mercedes, la empresa actuó con un desprecio absoluto por los usuarios.
El caso de Villa Mercedes es un reflejo de cómo las empresas pueden tomar decisiones unilaterales que afectan la vida de miles de personas, sin rendir cuentas a nadie. Es un llamado de atención a la comunidad, a las autoridades y a los legisladores para que se regule este tipo de procesos. La telefonía fija no es solo un servicio, es una parte de la historia de muchas ciudades. Es hora de que se protejan los derechos de los usuarios y se exija un proceso transparente y respetuoso con la comunidad.
