La candidata a diputada nacional por La Libertad Avanza, Mónica Becerra, ha adoptado una estrategia de campaña inusual y polémica: se esconde de las cámaras y evita los micrófonos. Lejos de la exposición mediática, la ex ministra de Desarrollo Social de Claudio Poggi parece querer pasar desapercibida, y las razones podrían estar ligadas a su turbulento pasado.
Quienes la ven con malicia y memoria sospechan que la candidata no quiere responder preguntas sobre su gestión, especialmente sobre su rol en desmantelar ayudas a personas con discapacidad y jubilados.
A esta opacidad, se suma una vieja y grave denuncia que ha vuelto a circular: la acusación de que Becerra habría nombrado a su empleada doméstica como «Jefa de Sector» dentro del Ministerio de Inclusión, una maniobra que levantó dudas sobre el manejo de los fondos públicos.
