San Luis está al rojo vivo. Lo que parecía ser una simple suspensión de actividades en el Autódromo «Rosendo Hernández» se ha transformado en un escándalo de proporciones, con denuncias de despilfarro, sospechas de privatización y la furia de los pilotos. El gobierno provincial está en la mira por una decisión que ha desatado un terremoto político y deportivo.
ASFALTO LEVANTADO: EL DESASTRE QUE COLMÓ LA PACIENCIA
La gota que rebalsó el vaso llegó con el Rally. A pesar de las promesas de un circuito renovado, la realidad fue un bochorno: el asfalto se levantó en plena competencia, generando denuncias de los corredores y un enojo generalizado. Los actores del Turismo Carretera (TC) han calificado la repavimentación como «vergonzosa», demostrando que los millones invertidos en la obra se convirtieron en polvo.
Frente a la lluvia de críticas y la evidencia de una mala gestión, la respuesta de la Secretaría de Deportes de San Luis fue aún más polémica: clausurar el Autódromo por dos meses. Una decisión drástica que, en lugar de calmar las aguas, ha intensificado el descontento popular.
Pero el problema no termina en la pista. Un video que se volvió viral en redes sociales apunta directamente al corazón del gobierno provincial. La denuncia, con nombre y apellido, acusa a las autoridades de usar la suspensión del circuito como una maniobra para beneficiar a una empresa privada, la cual estaría vinculada directamente con un familiar de un alto funcionario provincial. ¿El objetivo? Entregar la explotación del «Rosendo Hernández» a la empresa Fénix S.A.C.I.F., en lo que sería un acto de privatización encubierta y un claro conflicto de intereses.
El enojo es tan grande que la comunidad del automovilismo no se queda de brazos cruzados. El reconocido periodista especializado, Jorge Adorno, subió un video a su página de Facebook en el que expresaba su indignación por la suspensión. El material se ha viralizado, cosechando un enorme apoyo de sus seguidores y convirtiéndose en un grito de protesta contra la gestión oficial.
Pilotos, periodistas y aficionados coinciden: la situación del Autódromo es el reflejo de una gestión que le da la espalda al deporte y a la gente, para favorecer oscuros intereses privados.
