La indiferencia y la inoperancia del gobierno provincial han precipitado una crisis sanitaria sin precedentes. A partir de hoy, miles de afiliados de la Dirección de Obra Social del Estado Provincial (DOSEP) han quedado sin cobertura médica, luego de que el convenio con el Círculo Médico de San Luis venciera sin una solución a la vista. El silencio oficial y una estrategia de negociación «por afuera» que fracasó rotundamente han dejado en total desamparo a los trabajadores y jubilados de la provincia.
Lejos de buscar un acuerdo serio, la administración provincial optó por una táctica de desgaste que solo profundizó el conflicto. Ignorando al Círculo Médico, el gobierno intentó negociar individualmente con médicos y clínicas para que se convirtieran en «prestadores directos» de DOSEP. Esta jugada, que rompía con años de acuerdos colectivos, fracasó estrepitosamente. Los profesionales de la salud, sintiéndose desprotegidos y con la amenaza de aranceles desactualizados, se negaron a aceptar tratos aislados, dejando al gobierno sin alternativas.
Mientras miles de afiliados se ven obligados a adelantar tratamientos, cirugías y partos, el gobierno de San Luis mantiene un hermetismo absoluto. El gobernador Claudio Poggi y el titular de DOSEP, Arturo Vergara, han optado por el mutismo, dejando que la incertidumbre se apodere de la sociedad. La falta de un plan de contingencia y la nula información oficial no hacen más que multiplicar las dudas y la desconfianza.
Hoy, la crisis en DOSEP no es solo una disputa económica. Es el reflejo de una gestión que prefiere la imposición al diálogo, el desgaste a la negociación y la irresponsabilidad a la búsqueda de soluciones. La situación pone de manifiesto cómo la inoperancia política puede poner en jaque un sistema de salud que, en lugar de ser un derecho, se ha convertido en una moneda de cambio en el juego del poder.
La insólita agenda de la ministra y el fantasma de la privatización
En medio del conflicto, el relato de la ministra de Salud, Teresa Nigra, viajando a Chicago para «interiorizarse» en sistemas de cobertura de corte estadounidense, ha encendido todas las alarmas. Este viaje, a un país donde la salud es un negocio privado con costos prohibitivos, ha generado la inquietud de que el gobierno provincial esté buscando replicar un modelo de exclusión que, en lugar de fortalecer la salud pública, la desmantela. Esta acción, en un momento de crisis, es vista como una muestra de la falta de compromiso real con la población.
