Mientras el Garrahan pide ayuda a San Luis, una senadora del PRO dice que “los niños no tienen derecho a ir a curarse”
La impactante declaración de la senadora Carmen Álvarez Riveros genera indignación, mientras el gobernador Poggi guarda silencio ante la crítica situación de salud infantil.
La polémica se desató en el Congreso y llegó hasta San Luis, encendiendo las alarmas de la salud pública. En una sesión clave para tratar la emergencia pediátrica, la senadora del PRO, Carmen Álvarez Riveros, lanzó una frase que resuena como una bofetada a miles de familias: “Yo no creo que los niños argentinos tengan derecho a venir al Garrahan a ser curados. Ese derecho yo no lo conozco en ningún lado”.
La declaración, que indignó a legisladores y especialistas, contrasta brutalmente con la realidad que vive el país y, en particular, la provincia de San Luis. En un giro dramático, el Hospital de Pediatría “Prof. Dr. Juan P. Garrahan” envió una carta urgente al gobernador Claudio Poggi, pidiendo su respaldo a la Ley de Emergencia para la Salud Infantil. Un pedido que, hasta ahora, no ha obtenido una respuesta pública del mandatario.
Garrahan expone la cruda realidad de San Luis
El hospital no solo pidió apoyo, sino que también mostró cifras contundentes que ponen en evidencia la dependencia de la provincia de San Luis con el Garrahan. Según el comunicado, en lo que va de 2024, el hospital atendió a 1.991 pacientes puntanos, realizó 123 internaciones y más de 500 teleconsultas. Números que demuestran que, para muchos niños y niñas de la provincia, el Garrahan es su única esperanza.
Mientras la senadora Álvarez Riveros, del mismo espacio político que el gobernador Poggi, cuestiona el derecho de estos niños a ser atendidos, el hospital subraya que la declaración de emergencia es una “necesidad impostergable” para garantizar los tratamientos de alta complejidad en todo el país.
El silencio del gobernador Poggi, ante el pedido de uno de los hospitales más importantes de Latinoamérica y la declaración de su correligionaria, deja una pregunta en el aire: ¿está San Luis dispuesta a sacrificar la salud de sus niños para alinearse con una postura política tan insensible?

