Los números del Tribunal de Cuentas dicen otra cosa:
Recaudación total 2024: $1.332.184 millones
Gastos ejecutados: $1.142.307 millones
Superávit: $189.876 millones
Casi $190 mil millones sin usar.
El ajuste no fue una necesidad. Fue una elección.
El argumento de “no hay plata” quedó desmentido. La coparticipación creció, beneficiando especialmente a intendentes aliados del oficialismo.
El recorte no fue técnico, fue político. Se recortó salud, educación, y asistencia social… aun teniendo el dinero para evitarlo. ¿Austeridad o cinismo?
El gobierno de Claudio Poggi no administró escasez. Eligió ajustar sobre los sectores más vulnerables para acumular superávit mientras crece la desigualdad. No fue por falta de plata.
Fue una decisión política que perjudicó a miles de puntanos.
