NUEVOS TARIFAZOS ELÉCTRICOS PROFUNDIZAN LA POBREZA EN ARGENTINA
En medio de una crisis económica que ahoga a millones de argentinos, el gobierno vuelve a golpear los bolsillos de las familias con la aprobación de nuevos aumentos en las tarifas de energía eléctrica para Edesur y Edenor a partir de julio. Esta medida, justificada con el eufemismo de «nuevos cuadros tarifarios» y calculada en base a la inflación de mayo, no es más que una profundización de políticas que, lejos de traer alivio, empujan a un número creciente de ciudadanos a la precariedad.
La constante escalada de precios en los servicios básicos, especialmente la luz, se ha convertido en un verdadero laberinto sin salida para los hogares argentinos. Mientras las boletas llegan con cifras cada vez más inalcanzables, los salarios pierden terreno a pasos agigantados frente a una inflación descontrolada. La ecuación es simple y cruel: menos dinero en el bolsillo para pagar mucho más por lo esencial.
El argumento de ajustar tarifas según la inflación de mayo es una excusa que ignora la realidad socioeconómica del país. ¿De qué sirve recalcular el «Costo Propio de Distribución» si la capacidad de pago de la gente es inexistente? Estos aumentos no son un ajuste técnico; son una decisión política que privilegia los intereses de las empresas distribuidoras por encima de la subsistencia de la población.
Mientras tanto, la promesa de «ordenar la economía» se desvanece ante la vista de argentinos cada vez más empobrecidos. Las familias se ven obligadas a recortar gastos esenciales, a elegir entre comer, pagar el alquiler o encender la luz. Los jubilados, los trabajadores de bajos ingresos y la clase media, que alguna vez soñó con un futuro mejor, son los principales damnificados de una política económica que parece diseñada para achicar derechos y pulverizar el poder adquisitivo. Es imperativo que el gobierno reevalúe con urgencia el impacto social de estas medidas. La luz no es un lujo; es un servicio básico indispensable para el desarrollo de la vida diaria, el estudio, el trabajo y la salud. Negar el acceso a precios razonables es negar la dignidad de las personas. La Argentina no puede seguir por este camino, donde la carga de la crisis recae desproporcionadamente sobre los hombros de quienes menos tienen, mientras la pobreza y la desesperación se profundizan a la velocidad de un nuevo tarifazo.
