Las filtraciones en la red de agua, agravadas por el frío polar, generan trampas de hielo en las calles, poniendo en riesgo a peatones y conductores. La Comuna brilla por su ausencia.
En la zona este de la ciudad de San Luis, las pérdidas de agua son un problema crónico que demuestra la deplorable gestión municipal. Calles anegadas y caños rotos son parte del paisaje cotidiano, un escenario que la Municipalidad capitalina no ha logrado abordar con soluciones efectivas.
La falta de mantenimiento de la red de agua potable no solo implica el derroche de un recurso esencial, sino que, con la reciente ola de frío polar que azota la provincia, se ha convertido en un peligro latente.
Las bajas temperaturas han transformado las filtraciones en trampas de hielo sobre la carpeta asfáltica, poniendo en riesgo la seguridad de automovilistas, ciclistas y peatones.
Las calles resbaladizas representan una amenaza constante, especialmente en horarios nocturnos o en zonas de alto tránsito. Vecinos de la zona este denuncian que estas condiciones persisten desde hace meses, sin que el Municipio implemente medidas concretas para reparar las cañerías o prevenir los congelamientos.
La inacción de la Comuna no solo agrava la situación, sino que evidencia una falta de voluntad y capacidad para gestionar un problema que afecta la calidad de vida de los ciudadanos y compromete la seguridad pública.



