Crecen las versiones de cambios generalizados ante un clima interno muy movido que incluye degaste, denuncias de maltratos y favoritismo en los ascensos. El Gobierno busca silencia todo.
San Luis atraviesa una profunda crisis institucional en su Policía, marcada por un creciente malestar interno, acusaciones de irregularidades y una pérdida de confianza en la conducción política. Según distintas fuentes, el clima dentro de la fuerza es de fuerte desgaste, con denuncias de maltratos, favoritismos en los ascensos y un deterioro en la relación entre los efectivos y las autoridades.
Una investigación periodística reciente de El Diario de la República expuso una situación alarmante: supuestos pedidos de “coimas” para limpiar legajos de efectivos y facilitar ascensos de quienes no cumplían con los requisitos necesarios. Esta revelación desató un escándalo que habría derivado en la inmediata salida del director general de Recursos Humanos, Marcelo Sepúlveda.
El foco de las versiones también recae sobre el jefe de la Policía, Pablo Vieytes, cuya posible salida, pese a las fuertes versiones, aún no ha sido confirmada oficialmente por las autoridades. El gobierno provincial, liderado por la ministra de Seguridad, Nancy Sosa, ha optado por una estrategia de silencio, buscando contener la filtración de información que pueda agravar la crisis.
Pese a la falta de comunicados oficiales, trascendieron cambios en la estructura de mando de la fuerza, según fuentes internas. Entre las modificaciones se destacan:
-Comisario General Javier Miranda, designado como nuevo jefe de la Unidad Regional de Orden Público 1.
-Comisario Inspector Gerardo Contreras, nombrado segundo jefe en la misma unidad.
-Comisario Inspector Eduardo Morán, nuevo director general de Recursos Humanos.
-Comisario Inspector Javier Sosa, designado como director en el mismo ámbito.
-Comisario General Juan José Salinas, nuevo director general de Asuntos Judiciales.

