El departamento es uno de los más rezagados de la provincia y sufre un profundo retroceso económico y demográfico, agravado por la decisión del oficialismo de paralizar obras trascendentales iniciadas en la gestión anterior. Lo peor es que hay indicios de cambio si se sigue en la misma senda, ya que el Gobierno pactó con dirigentes “camaleónicos” cuya única preocupación es atornillase en sus cargos. “La gente pide una renovación, un cambio de figuras, con nuevas ideas y otras formas de trabajo”, señalan en el peronismo.
Como ocurre en el resto de la provincia, la elección en el Departamento Belgrano que se realizará el próximo domingo no debería resultar demasiado complicada para el elector. Por un lado hay un camino ya conocido que implica continuar con una parálisis total de obras que está acompañada de una decadencia socioeconómica indisimulable. Por el otro, la posibilidad de retomar una senda comprobada de progreso y proyectos con impacto positivo en la calidad de vida de las personas. La primera opción la encarna el oficialismo; la segunda, el peronismo puntano.
El dolor de la decadencia
En Belgrano el estancamiento que padece la provincia se ve acentuado por una dirigencia local mediocre, “camaleónica”, cuya preocupación excluyente es enquistarse en sus cargos. Una realidad que constituye un auténtico “festival” de los vicios de la vieja política avalado por el poggismo. Obras transformadoras planificadas por la gestión anterior han sido dejadas al abandono por inoperancia y revanchismo.
Así, un colegio pensado para quinientos chicos en Nogolí, la terminal en esa misma localidad y el SUM de la Villa de la Quebrada, entre otros proyectos relevantes, han quedado paralizados, Pero lo peor de todo es que no existe el más mínimo indicio que exista intención o posibilidad en reactivarlos.
“El departamento está triste. Los intendentes y legisladores han priorizado sus asuntos particulares. Hay una serie de obras paralizadas que eran muy importantes para cada una de las localidades. Ante esta paralización, el silencio de los distintos representantes del departamento es increíble”, afirmó Fernando Yanzón, candidato a senador provincial por el Frente Justicialista, quien no dudó en señalar que la situación actual de Belgrano es “grave”.
El deterioro socioeconómico ha provocado un crecimiento de la delincuencia, y son cada vez más comunes los robos violentos, muchos de ellos ocurridos en parajes.
La economía local sufre con esta desidia. El freno a la obra pública se nota en las empresas con la baja de personal y la caída en la venta de los comercios. “Hay que entender que la obra pública es un círculo virtuoso, genera trabajo, demanda”, contrastó Yanzón, quien es presidente del Consejo Departamental de Belgrano del Partido Justicialista. “La gente pide una renovación, un cambio de figuras, con nuevas ideas y otras formas de trabajo”, aseguró.
Ante este panorama tan sombrío, no es de extrañar que los habitantes de Belgrano decidan buscar mejores perspectivas en otros horizontes, intensificando la crisis demográfica. El presidente del PJ puntano, Alberto Rodríguez Saá, dijo que resulta imperioso que en Belgrano se generen condiciones que permitan a los jóvenes estudiar, capacitarse y desarrollarse en sus respectivas localidades. Eso demanda la implementación de un plan estratégico, un concepto que resulta prácticamente ciencia ficción para la mediocridad y el desinterés que exhibe el poggismo.
El peronismo, en definitiva la única opción real de poder cambiar la realidad de Belgrano, presenta los siguientes candidatos en esta elección de medio término a través de la lista 803: como senador provincial va Fernando Yanzón; a diputados están los candidatos Cristian “Pequeño” Alcaraz y Norma Villegas Durán; para intendente de Los Manantiales va Agustín Correa; de Nogolí, Claudia Pinelli; y de La Calera, Hernán Orozco.
Capital provincial del transfuguismo político
A nivel político, Belgrano muestra un rasgo distintivo: puede decirse que es la capital provincial del transfuguismo. La mayoría de los candidatos de “Ahora San Luis” tienen raíces peronistas, pero abandonaron el espacio por egoísmo, intereses económicos o para maquillar gestiones deficientes pasándose de bando político.
En pocos lugares como en Belgrano se ve con tanta claridad la estafa política que representa el poggismo. Para garantizar oscuros acuerdos políticos, el oficialismo transó y apeló a la vieja política. Sin sonrojarse, priorizó la “parentela” por encima de los méritos, dejando “en offisde” el discurso grandilocuente que pronunció el Gobernador cuando asumió: «Nunca más a los acomodos, a los familiares y a los amigos en el Gobierno…».
El repaso indica que Alberto Leyes buscará reelegirse como diputado provincial en Belgrano y su pareja, María Bibiana Crino, está cuarta en la lista también para la Cámara Baja. Mabel Leyes, la hermana de Alberto, se presenta como candidata a intendente comisionado en la localidad de La Calera.
Pero la influencia de la “parentela” no queda ahí. La intendenta de Villa de la Quebrada, Rosa Calderón, metió a su marido, Darío Ortiz, como candidato a tercer término en la lista de diputados provinciales de Ahora San Luis por el Departamento Belgrano.
La misma Rosa Calderón va como candidata suplente a Senadora Provincial (un cargo meramente testimonial, ya que es intendenta en ejercicio hasta 2027), cuyo titular en la candidatura es Juan Carlos García, quien va a la reelección por la Cámara Alta.
El caso de transfuguismo de García es por demás curioso, ya que el año pasado el senador denunció que le habían destruido su auto en un grave acto de vandalismo que el mismo atribuyó al poggismo, ante la negativa del justicialismo de tomar deuda. “Parece que se asustó y se fue”, dijo Alberto de forma irónica en uno de los actos políticos que celebró en el departamento.

