Una investigación periodística determinó que una casa de dos plantas en la que se elaboran viandas escolares pertenece a Federico Trombotto, ministro de Producción de San Luis. Señalan que renunció un funcionario de Sol Puntano para no quedar “pegado” ante las enormes falencias que exhibe el programa alimentario.
Un reciente informe de El Diario de la República destapó un presunto esquema de irregularidades en el Programa Alimentario Nutricional Escolar (PANE) de San Luis, revelando la existencia de “cocinas” informales que operan en condiciones ocultas y con aparentes vínculos directos con funcionarios del gobierno provincial. El caso más llamativo apunta a una de estas cocinas, ubicada en un edificio de dos plantas en Esteban Adaro y San Juan, en la ciudad de San Luis, cuya propiedad según la investigación es del ministro de Desarrollo Productivo, Federico Trombotto, actual candidato a senador por el Departamento San Martín.
Una cocina bajo sospecha
Vecinos de la zona aseguran que el inmueble, que no cuenta con carteles identificatorios, es escenario de una actividad constante debido a la elaboración de viandas escolares para el PANE. Según testimonios, desde el lugar emana un fuerte olor a comida y se observa un flujo permanente de utilitarios con la inscripción “transporte de sustancias alimenticias”.
Aseguran que son los mismos vecinos quienes confirman que Trombotto adquirió la propiedad hace tiempo, un dato que alimenta las sospechas de un manejo discrecional en el programa.
Indican que habría más de estas “cocinas” informales, por lo que el escándalo no haría otra cosa que aumentar.
Funcionarios en la mira
César Oliva, director de Valor Agregado en el Ministerio de Desarrollo Productivo y propietario de la cadena de panificación y gastronomía Cer-Pan y Mundo Gourmet, aparece como el presunto responsable de la operación de esta cocina. La relación cercana entre Oliva y Trombotto, sumada a su rol en el ministerio, levanta sospechas sobre un posible conflicto de intereses y el uso indebido de los recursos públicos.
La coordinadora del PANE, Eugenia Gallardo, había declarado al asumir su cargo que “no existían funcionarios vinculados a los proveedores del programa”. Sin embargo, los hechos parecen contradecir sus afirmaciones, sugiriendo un entramado de corrupción que involucra a figuras clave del gobierno provincial.
El plan alimentario maneja una enorme “caja” de 30 mil millones de pesos.
Renuncias y silencio oficial
El impacto de estas revelaciones ya tiene sus primeras consecuencias internas. Pablo Cangiano, quien ocupaba un cargo relevante en Sol Puntano, presentó su renuncia hace semanas, en lo que fuentes cercanas interpretan como un intento de no quedar pegado ante las inmensas irregularidades del PANE, que han tenido como correlato la intoxicación masiva de alumnos en las escuelas.
La salida de Cangiano fue mantenida en bajo perfil y no fue comunicada por el Gobierno.

