Aseguran que a pesar de esta situación, la comida se sigue elaborando y luego es llevada por los proveedores. La calidad de la comida es pésima y algunos directores de escuela no dudan en calificarla como “un asco”. Las declaraciones y las medidas de Eugenia Gallardo muestran a un Gobierno errático y que está lejos de encontrarle una solución concreta a la crisis generada por las intoxicaciones masivas.
El desmanejo del PANE es total y el Gobierno, con su ineficacia ya característica, no es capaz de encontrarle una solución. A la gravísima crisis generada por las intoxicaciones masivas de alumnos provocadas por el plan alimentario, el oficialismo solo apeló a más burocracia y no explica como mejorará los controles bromatológicos. Con todos estos antecedentes, el rechazo de las viandas en algunos establecimientos educativo es generalizado.
Según información publicada al medio Edición Abierta (EA), dos directores de escuela han confirmado que el 70 por ciento de los chicos ya no consume las viandas distribuidas por el plan alimentario. Señalaron que a pesar de esta situación, la comida se sigue elaborando y luego se la lleva el respectivo proveedor. Un despilfarro de recursos injustificado.
La calidad y la preparación de las comidas continúa siendo pésima, y una directora de un establecimiento educativo de Villa Mercedes, que prueba las viandas antes de los estudiantes, no dudó en calificar a la comida que distribuye el PANE como “un asco”.
El colapso del PANE no sorprende si se analiza cómo fue la reacción que ensayó el Gobierno frente a las intoxicaciones masivas. Solo atinó a medidas burocráticas y polémicas porque implican en esencia más estructura gubernamental, como crear la Secretaria del PANE y designar funcionarios (y no especialistas) para que controlen las viandas.
Las declaraciones de la coordinadora del PANE, Eugenia Gallardo, tampoco son tranquilizadoras. Hasta ahora solo ha admitido de manera implícita y explícita que el plan se movía en la anarquía absoluta, y que no hay un horizonte claro de cómo se puede garantizar la seguridad alimentaria de los alumnos a través de controles bromatológicos rigurosos en toda la cadena de elaboración, transporte y distribución.
La distribución de solo una dieta fría actualmente en el PANE es un reconocimiento del Gobierno de las enormes falencias del sistema, ya que consideran que entregar comida caliente es muy arriesgado.

