Las enormes falencias del PANE terminaron de desnudar un Gobierno que exhibe una ineficacia que llama la atención. La salida a la crisis del programa es otro ejemplo de torpeza: solo más cargos y burocracia. Además, persisten ministerios que son “aguantaderos” de funcionarios y el nepotismo llega a niveles insospechados. Los medios adictos atacan a los candidatos del justicialismo, que ha conformado listas competitivas. La impugnación del oficialismo a que Alberto Rodríguez Saá figure en el símbolo de la Boleta Única Papel (BUP) es otro símbolo del temor y la incertidumbre que reina en Terrazas de cara a los comicios del 11 de mayo.
“Es muy flojo este gobierno”. Ese es el comentario generalizado en la calle, en los bares, en los hogares. Es un diagnostico en el que incluso coinciden aquellos que votaron al proyecto político de Claudio Poggi, quienes comprueban que el cambio prometido fue para peor. Lo llamativo es que en las últimas semanas el Ejecutivo aceleró su decadencia. La gravísima crisis del PANE desnudó una forma de gobernar basada en la improvisación, la negligencia, una tendencia patológica a deslindar responsabilidades, y la persecución. El oficialismo está cada vez más nervioso y desorientado cuando entra a la recta final para las elecciones del 11 de mayo.
Una gestión que hace agua por todos lados
Las masivas intoxicaciones alimentarias de alumnos provocadas por las viandas en mal estado del PANE representan una tragedia, pero casi igual de lamentable ha sido la reacción del Ejecutivo. No se comunicaron quienes son los proveedores y que medidas concretas se adoptarán para garantizar la seguridad alimentaria. Por el contrario, se decidió incrementar la estructura gubernamental con la creación de una Secretaría de Estado (a cargo de Eugenia Gallardo, quien manejará una caja de 28 mil millones de pesos siendo candidata a diputada en Puyerredón en segundo término en la lista), como si la burocracia por si sola fuera a dar soluciones.
Las contradicciones de Poggi son constantes. Con la creación de la Secretaria de Estado del PANE alcanzó la misma cantidad de Ministerios y Secretarías que le había criticado a Alberto Rodríguez Saá. Lo peor de todo es que de manera impúdica, y haciendo gala de las metodologías políticas más rancias, algunas de estas áreas son directamente “aguantaderos” de funcionarios que debió ceder por pactos políticos previos, como el ministerio de Ciencia e Innovación a cargo de Alfonso Vergés (dirigente de Todos Unidos) o Turismo, encabezado por Juan Álvarez Pinto (UCR).
Además, en todas las áreas se multiplica de manera obscena los cargos reservados para familiares, llevando al nepotismo a niveles inéditos. La tendencia incluso se ha manifestado a la hora de conformar las listas de candidatos. Por ejemplo, en el Departamento Belgrano, la familia Leyes está representada prácticamente en todas las categorías.
Nerviosismo generalizado
Las señales de un nerviosismo extremo ante la sensación de naufragio en el Gobierno son inocultables. La frase de Poggi dirigida a sus funcionarios en una reunión en Terrazas en la que les dijo que si no ganan las elecciones “los echa a todos” es paradigmática. A eso se suma la reacción de los medios adictos al Gobierno de salir a atacar desde el minuto cero a los candidatos a diputados provinciales María José Zanglá, Silvia Sosa Araujo con acusaciones patéticas y muy forzadas por su rol en la pandemia; o a Darío Neira, por su papel como jefe de la Policía de San Luis. La lista presentada por Rodríguez Saá es equilibrada y competitiva, y eso preocupa.
Además, resulta llamativo y hasta cómico que el oficialismo haya decidido atacar a Zanglá y Sosa Araujo por el manejo que se hizo de la pandemia. Con el grado de ineficiencia y torpeza que exhibe este Gobierno ¿Qué hubiera pasado si Poggi estaba al frente de la provincia durante la pandemia? Mejor ni imaginarlo.
Pero quizá el símbolo más notable del nerviosismo y la desesperación que invade al poggismo es la reciente maniobra de los apoderados del frente “Ahora San Luis” de presentar una impugnación en la Justicia Electoral con el objetivo de evitar que Alberto Rodríguez Saá figure en el símbolo de la Boleta Única Papel (BUP). “Hagan lo que sea”, habría dicho el cordobés para avalar esta acción y así intentar perjudicar al frente justicialista.
Dudas de cara a las elecciones
Postergando a dirigentes poggistas de la primera hora, el oficialismo decidió colocar primero en la lista de diputados provinciales por Pueyrredón a Jorge “Toti” Videla. Confían en que el intendente de Juana Koslay traccione votos por su gestión municipal, aunque no deja de ser una apuesta arriesgada porque su nombre fuera de los límites de la “Ciudad Verde” no es tan conocido, y en consecuencia su performance electoral es una incógnita.
Otra jugada que genera dudas es la de Víctor Moriñigo. El rector de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) va tercero en la lista de diputados de Ahora San Luis por el Departamento Pueyrredón, pero no luce como un dirigente carismático con la capacidad de atraer muchos votos. De hecho, a la comunidad universitaria por lo general no le agrada cuando autoridades de la casa de estudios saltan a la palestra política. El ocaso de José Riccardo es una advertencia.
Además, Moriñigo protagoniza un peligroso juego a dos puntas que no parece ser sustentable a largo plazo: por una lado protesta ante el sistemático ajuste de Milei a las universidades, pero por el otro participa de un gobierno provincial que se alinea sin chistar con Nación.
Los libertarios, que irán con el sello “Tercera Posición”, llegan con todas sus contradicciones a cuestas, al punto que por divisiones y desinteligencias no presentan un frente propio para los comicios del 11 de mayo. Sin embargo, en las elecciones precedentes en la provincia han cosechado muchos votos y si eso vuelve a ocurrir será otro dolor de cabeza para Poggi, quien interfirió en la interna de los seguidores de Javier Milei y buscó sacarlos del juego. Sabe que si los libertarios hacen una buena elección eso compromete, y mucho, sus posibilidades.
El desastre en la ciudad de San Luis
Como si el oficialismo no tuviera problemas y dudas, a este escenario se suma la deplorable gestión de Gastón Hissa al frente de la Municipalidad de San Luis. Los vecinos de la capital puntana están indignados y ya resignados ante una administración que no es capaz de brindar los servicios más básicos.
En Terrazas del Portezuelo tratan de alejarse lo más posible de Hissa, pero saben que el descomunal fracaso en la principal ciudad de la provincia, un escenario que parece irremontable, les va a salir caro y se va a pagar en las urnas.

