De las acciones que nombró la coordinadora Eugenia Gallardo que a partir de ahora aplicará el Ejecutivo se desprende que antes no se analizaba a los proveedores de las viandas, no se chequeaban las habilitaciones bromatológicas, no se verificaba el transporte, no se manipulaba los alimentos con los elementos de seguridad indicados, no se capacitaba, y no se preocupaban para que las escuelas estuvieran preparadas. Además, advierten una clara incompatibilidad de funciones de Gallardo que va en contra de la Constitución.
La desorientación, improvisación y la negligencia que exhibe este Gobierno llega a a niveles insólitos, y una muestra paradigmática de esto ha sido la conferencia de prensa brindada por Eugenia Gallardo, flamante coordinadora del PANE, un plan que ha provocado cientos de intoxicaciones alimentarias en escuelas de toda la provincia. No solo su presentación en el cargo implica una flagrante violación constitucional (una diputada no puede ser funcionaria al mismo tiempo) sino que lo que se desprende de sus palabras es un reconocimiento de que el plan se ha manejado hasta ahora en un limbo en el que los controles han sido inexistentes.
En una conferencia de prensa que dio en Terrazas del Portezuelo, Gallardo dijo que le Ejecutivo se enfocará “en los distintos eslabones de la cadena”, como “el control riguroso de los procesos de producción de alimentos que realizan los proveedores, el transporte y las condiciones en las escuelas, para revertir cualquier punto débil”. De sus palabras se deduce, sin temor a interpretaciones forzadas o tergiversaciones, que estas acciones antes no se estaban realizando. Es decir, que el PANE ha sido una auténtica anarquía que ha puesto en riesgo la salud de los alumnos de manera permanente. Increíble.
En otra declaración en la que se anuncia como novedad algo que debería haber sido la norma desde el minuto cero del programa, la coordinaría del PANE dijo que auditarán a los proveedores de alimentos y revisarán las condiciones de transporte y de manipulación y distribución de los éstos en las escuelas, para revertir cualquier punto débil. “Quiero decirles, en nombre del Gobernador, que el PANE se sostiene y se fortalece”, aseguró Gallardo, quien no solo encarna una clara incompatibilidad de funciones, sino que a través del manejo del PANE accede a una caja de 28 mil millones de pesos cuando es candidata en la lista de diputados provinciales de Ahora San Luis.
En lo que parece ser un mínimo atisbo de autocrítica, Gallardo tuvo que admitir que “ha habido un par de inconvenientes no menores y esto ha llevado a replanteos”. Además, adelantó que van a ser “muy rigurosos” con los esquemas de producción y alimentación que se están llevando a cabo, que van a contactarse con los municipios para que controlen a los proveedores en la elaboración de alimentos y que tendrán mayor presencia en las escuelas. De vuelta, lo que nombra Gallardo son cuestiones esenciales y sus palabras traslucen que eran tareas que el gobierno no estaba realizando.
Otros pasajes de la conferencia de Gallardo son reveladores de la anarquía en la que se movía el PANE. Solo hay que leerlos para deducir la falta absoluta de supervisión del programa. Por ejemplo, la funcionaria dijo que se observará en detalle “todos los establecimientos en donde se produzcan alimentos, que tengan la habilitación bromatológica correspondiente de cada uno de los municipios en donde están localizados. Puede haber proveedores que hoy en día no la tenga o que por ahí son muy específicas las habilitaciones. Quizá están habilitados para producción de pan y tal vez no hicieron la habilitación para producción de alimentos, de alimentos calientes, por ejemplo. Son esas cosas que tenemos que ver más en detalle y lograr que todo se cumpla”.
“Tenemos que ir a las fuentes, y lo que queremos evitar son las tensiones y que se desvirtúe el objetivo. Ir al proveedor, hacer un análisis de cómo produce. Ver, analizar el tema del transporte de la comida y cómo se trata en la escuela, si tiene los elementos necesarios, si se manejan con barbijo, guantes, cofia. Y también, cuando esto no suceda, trabajar en la capacitación. El objetivo es que las cocinas de las escuelas estén mejor preparadas. Esto es algo que las escuelas no hacían. No podemos de repente exigirles que lo hagan, creo que nos tenemos que involucrar y, de alguna manera, preparar permanentemente”, dijo.
Esto es lo mismo que decir que no se iba “a las fuentes”, no se analizaba a los proveedores, no se verificaba el transporte, no se manipulaba los alimentos con los elementos de seguridad higiénica indicados, no se capacitaba, y no se preocuparon que las escuelas estuvieran preparadas.
¿Jerarquizar lo desjerarquizado?:
El gobernador Claudio Poggi no es un dirigente creativo y el mismo ha dicho en reiteradas oportunidades que su forma de gobernar es copiar lo que otros han hecho y ha funcionado. Pero esta falta de imaginacion en tiempos de crisis se paga caro.
El Ejecutivo ahora dice que va a “jerarquizar” el PANE, y lo hace no con medidas concretas que puedan garantizar la seguridad bromatológica sino con más estructura gubernamental, es decir con más burocracia y la creación de cargos. Eleva el programa alimentario al rango de Secretaría de Estado y se pedirá que funcionarios hagan visitas a escuelas.
Aparte de una salida que implica más de lo mismo, surge el interrogante, si ahora se va a jerarquizar el PANE ¿Qué pasaba antes, estaba desjerarquizado? ¿La salud de niños y adolescentes no requerían de los más mínimos controles sanitarios y de higiene?

