Es notable y visible el deterioro socioeconómico que padecen los puntanos. Se necesitan medidas concretas que frenen un retroceso inédito para la provincia. Un gobierno que abandona a su gente no es un gobierno legítimo.
Están las estadísticas, y está también lo que los puntanos ven (o sufren) todos los días: un notable empeoramiento económico debido a las políticas de ajuste que implementan los gobiernos provincial y nacional. El avance de la precarización de la vida de los sanluiseños es notorio y el estado, en vez de ser un motor del crecimiento, se ha convertido en una verdadera fábrica de pobres.
En vez de reducir la desigualdad y el desempleo, las políticas de ajuste profundizan la crisis y dejan a las personas en el abandono. Los recortes en salud, en educación y en los programas sociales condenan a la población a la miseria y a la falta de oportunidades.
Siempre están las excusas: una supuesta herencia recibida, o un supuesto esfuerzo para un crecimiento futuro. Sin embargo, el resultado es el mismo: dolor y postergación. Son políticas que generan pobreza e indigencia de manera deliberada.
El pueblo de San Luis no necesita de discursos vacíos o de promesas que nunca se cumplen. Necesita medidas concretas que frenen el deterioro social y económico. Un gobierno que abandona a su gente no es un gobierno legítimo.
Lo que padecen los puntanos es el empeoramiento de una realidad socioeconóica que ya era muy mala.
Las estadísticas del Indec señalan que la pobreza en la provincia creció al 53,8% en la primera mitad de 2024, un salto de casi 17 puntos en seis meses, y por arriba de la media nacional de 52,9%. La indigencia pasó de 5,6% al 9,8%.
La desocupación también se disparó. Las cifras de la Dirección Provincial de Estadística y Censos indican que subió al 10% en 2024, frente al 2,5% de 2020.


